Gente con alma (y cables)
Entrevista exclusiva con Felipe: "Nuestro empleado del mes"
Hoy nos sentamos (bueno, nos ponemos de cuclillas junto al bordillo) con el miembro más incansable de nuestro staff. No descansa, no se queja del calor y siempre está sumergido en su trabajo. Literalmente.
Mi vida entre burbujas y pinocha
Entrevistador (E): Felipe, gracias por atendernos. Sabemos que vas a tope con el Levante que sopló ayer.
Felipe (F): De nada. Aquí andamos, dándole a la turbina. Ayer fue un día de esos que hacen época. La Barrosa estaba preciosa, pero a mí me llovió más piñocha que confeti en una boda.
E: La gente te ve ahí abajo, recorriendo la Infinity Pool de punta a punta... ¿Cuál es tu mayor reto en un hotel Boutique?
F: Mira, la gente se cree que esto es pasear. Pero mantener ese efecto "espejo" en la Infinity Pool mientras el viento de Cádiz decide sacudir los pinos de la zona... ¡eso es arte! Mira que el entorno del hotel es idílico con sus pinos y su naturaleza, pero cuando sopla un poco de viento... ¡es la guerra! Mi mayor enemigo es la piñocha rebelde, esa que flota y juega al despiste. Pero para eso tengo mis cepillos de alta precisión. No se me escapa ni una.
E: Dicen las malas lenguas que los mosquitos te tienen miedo.
F: No es miedo, es respeto. Los pobres se despistan con el viento y acaban en mi oficina (la piscina). Yo los recojo con cariño y los mando al filtro. Es un entorno natural, es normal que quieran venir al hotel, ¡si es que se está de lujo! Pero mi contrato dice que el agua tiene que estar de revista, y yo soy muy profesional.
E: ¿Qué es lo que más te gusta de trabajar aquí?
F: Las vistas. Ver el atardecer desde el fondo de la piscina, con ese azul que se funde con el mar, es algo que mis primos, los robots de ciudad que limpian charcos de hormigón, no podrían ni soñar. Y, por supuesto, el cariño del equipo. Cuando me sacan para limpiarme el filtro y me dicen "Buen trabajo, Felipe", me brillan todos los LEDS de la emoción.

E: Felipe, te vemos muy motivado, pero... ¿y si a un cliente le entra sed de repente mientras te ve trabajar?
F: ¡Ah! Eso es lo mejor de todo. No hace falta que hagan señales de humo ni que se peleen con el viento para ir hasta la barra. Tenemos el invento del siglo: el timbre del Pool Service que hay justo al lado de las hamacas. Solo tienen que darle a ese botoncito mágico y, en menos de lo que yo tardo en cruzar la piscina, uno de nuestros compañeros aparecerá con la carta de refrescos.
No es por darles envidia a mis primos de otros hoteles, pero los cócteles que preparan nuestros camareros están... ¡de locura! Pedidles un Mojito de fresa o un Gin-tonic bien fresquito
Es el combo perfecto: yo limpio, vosotros tocáis el timbre, y el Gintonic llega volando. Eso sí, recordad: ¡pedidlo en vaso de piscina para que yo pueda seguir durmiendo tranquilo sin miedo a los cristales!
Y por favor, ¡que no me tiren aceitunas! Que las carga el diablo y luego me dan hipo.
E: Felipe, antes de dejarte volver al tajo, ¿alguna última advertencia para los humanos de las hamacas?
F: Pues sí, y aquí me pongo serio: por favor, nada de vidrio cerca de mi oficina. Si una copa o un botellín se rompen cerca del agua, tenemos un drama. Para mí es un peligro mortal porque mis filtros no están hechos para "comer" cristal, pero sobre todo es un riesgo para los pies de los clientes. Queremos que salgan de aquí con un bronceado espectacular, no con un apósito en el talón. Así que, por favor: ¡cócteles en vaso de policarbonato, que son más modernos y no cortan! Y las aceitunas... bueno, ya sabéis que me dan hipo, pero el vidrio me rompe el corazón (y los circuitos).
Vosotros disfrutáis del saborazo y yo sigo a lo mío sin miedo a los cristales. ¡Es un win-win en toda regla!
Ah , y les diría que dejen de mirar las pantallas y vengan corriendo a disfrutar del azul de mi piscina. Pero, sobre todo, les diría un secreto: ¡disfrutad al máximo de vuestras vacaciones, que os las habéis ganado a pulso! y que ¡es imposible ganarle la batalla a la naturaleza al 100% cada segundo! El equipo humano se encarga de mimaros, yo y el personal de mantenimiento de mantener el fondo de categoría, y a vosotros solo os queda relajaros y contagiaros del auténtico aroma de mar. ¡Os espero en el agua!
E: Gracias, Felipe. Te dejamos, que vemos una piñocha rebelde y 4 mosquitos en el canal de nado.
F: ¡A por ella voy! ¡Salud y buen provecho con esos refrescos!
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"El Hotel Aroma Del Mar fue una experiencia inolvidable. La atención al detalle y la calidez del personal hicieron que nuestra estancia fuera perfecta. Las vistas desde la terraza son simplemente espectaculares."
"Nunca había disfrutado de un desayuno tan delicioso. La variedad y calidad de los alimentos superaron mis expectativas. Además, la tranquilidad del lugar es ideal para relajarse."





